A veces me sorprendo a mi mismo y no para mal. Se da pocas veces y nunca estoy seguro de ke vaya a pasar. Es uno de esos pocos instantes en que cuando me doy cuenta tengo un pequeño esbozo de sonrisa en la cara. La sensacion de estar bien empieza a rondar mi cuerpo y un calorcillo interior crea un ambiente bastante agradable. Son en esos momentos cuando pienso que no soy tan malo, mi vida no va tan mal y sobre todo que la gente es consciente de que existo. Pasados estos tres o cuatro segundos de pausa, el egranaje del mundo vuelve a rugir, a moverse lenta e inexorablemente y yo vuelvo a mi normalidad. Mi mediocre normalidad.
Estoy muy alegre por las ultimas sorpresas. Esas son las ke realmente me hacen sonreir por un buen rato.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
un abrazo
Buf, las sorpresas siempre alegres por favor. Yo últimamente no he tenido tanta suerte, pero intento mirarlo con un poco de optimismo.
Un saludo!
P.D: soy laura. Sí, tmb tengo blog :PY debes de ser de los pocos que lo van a leer.
Seguro que el engranaje ruge más a menudo de lo que pensamos, lo que ocurre es que nos habituamos a su ruido..y solo cuando frena por un tiempo percibimos su vuelta a empezar...
Comprendo la sensación de la que hablas, y en este momento la comparto tambien...demasiadas sorpresas, agradables tambien!
Bs*
Publicar un comentario